Y ahora los días de lluvia y las tardes de domingo no duelen
tanto.
Creo que algunas despedidas son mejor que muchas bienvenidas
o que todas nuestras reconciliaciones.
Creo que éste adiós se ha llevado la carga de dolor de
sentirme tan sola cuando estaba contigo.
Creo que nunca llegue a autoconvencerme (al menos del todo),
de que quererte era la mejor opción. Y ahora me doy cuenta de que era la peor
de todas.
Y ahora, aunque sola, me siento menos sola que nunca.
Tengo tanto miedo a las despedidas que nunca quise que
llegase la nuestra por pura resignación a un final. Por pura adicción a las
peleas. Por temor al dolor que pudiese sentir.
Pero, ¿sabes? Creo que algunas despedidas son mejor que
muchas bienvenidas o que todas nuestras reconciliaciones.
Y es que fuiste una mañana de lunes,
un escenario sin
luces,
una vela que se apaga, una guerra inacabada,
un puñal cuando se clava, un invierno sin mantas…
pero FUISTE y lo importante ha sido eso, que es pasado.