lunes, 19 de diciembre de 2011

Las copas se rompen, el hielo se derrite.

Cuando piensas que las cosas no pueden ir peor la realidad te devuelve a las barras de bar llenas de tragos de olvido a corto plazo. Y piensas que las penas se van con absurdos disfraces de alegría exaltada por el dulce sabor del  alcohol de garrafón.
Pero ni la dulzura ni los disfraces son eternos.
Por las noches bailas con todo lo prohibido y crees que todos esos placeres artificiales permanecen y por la mañana te das cuenta de que estás igual de vacío que la botella de vodka a la que te despiertas abrazado.
Y prefieres contarle el por que de tu amarga mirada a cualquier camarero que te invite a un chupito antes que a los que te escuchan sin esperar nada a cambio. 
El miedo a que te juzguen, el orgullo, el miedo a la debilidad.
Y acabarás siendo tan frío como el hielo de tus copas, tan frágil como las botellas en las que has dejado promesas y secretos.

Pero no te preocupes, no pasa nada, siempre hay alguien dispuesto a rescatarte de los peores vicios. 
Dispuesto a devolverte la dulzura, a hacerte creer que es posible sonreír sin estar borracho.
Siempre hay alguien capaz de decirte "la estás cagando" y combatir contra tus desganas y tus enfados.
Siempre hay alguien dispuesto a estar a tu lado.




sábado, 17 de diciembre de 2011

Tenías que ser tú.


Las cosas cambian. Y ahora las cosas acompañan un poco al temporal.
Es invierno, aunque eso ya lo sabes.
Pero quizá sabes menos de lo que deberías.
Sabes lo que te dejo saber y, de verdad hay tantas cosas que desconoces.
Y antes, antes puede que te las hubiese contando pero ahora no me apetece explotar sentimientos en forma de bombas llenas de desgana.
Nunca se me dio bien fingir sonrisas, ni mostrar cortesía en mis palabras.
Y el frio me ha calado tan hondo que ya no me importa ni como estás.
Y antes, antes hubiese luchado pero ahora no resisto ni una gota de lluvia.
Y antes, antes me hubiese quemado, pero ahora no pongo las manos en el fuego por nadie.
Y ahora no me valen las disculpas ni tampoco que a veces lo quieras intentar.



domingo, 11 de diciembre de 2011

Quizá nos falte ese algo que lo empuja todo.


Me quedaré hasta que me digas que me marche.
Me quedaré entre los restos de lo que un día fui y los desperfectos que he construido a base de edificios en ruinas y palabras muertas.

No me quedan más excusas, solo me queda esperar.
No me quedan más guiones ni argumentos que representar. Ni tan siquiera un ápice de falsedad para demostrarte mi disfrazada indiferencia.

Me canse de tirar más que aflojar.
Me cansé de tu don para tensar la cuerda.

Las sonrisas acumuladas, las discusiones rutinarias, las miradas de reojo y las frases ensayadas tienen el mismo sentido que tus miedos y mis ganas.


PD: "Que yo me pongo a pensar  si hacerle caso al dolor o a cualquier pensamiento fugaz. Esa siempre es la cuestión que no puedo contestar. Que no tiene solución"

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Recibos de sonrisas atrasadas.


Los recibos puedes quedártelos, no quiero datos que confirmen mis imprudencias.
Las multas ya las he pagado. Las recurro pero todas resultan ser improcedentes, como lo es también tu sonrisa.
Los parquímetros me echan de menos y cada día se aloja un papel en el parabrisas de mi coche que me indica que aún estoy en deuda. Pero la única deuda que tengo es contigo y con tu cuerpo. No quiero saber de pagos atrasados si no se refieren a los orgasmos que nos debemos.
Y por deber, deberíamos trazar un plan de rescate porque me estoy arruinando, me estás arruinando. Me arruina tu mirada huidiza y tus palabras precocinadas. Todas tus intenciones huelen a plástico y tus poesías saben a fracaso.
Mi cuarto parece un vertedero de papeles reciclados que acumulan números cada vez más altos. Y no sé por donde empezar…


martes, 29 de noviembre de 2011

Drogadicción.

Envuelves el humo de mi cigarro con tus sonrisas. Con tus tres sonrisas; la de alegría, la de “vamos a echar un polvo” y la de “perdóname”. Y como coño no voy a perdonarte con esa mirada.
Es imposible resistirse a tu respiración ajetreada.
Como también es imposible que no me gire cuando pasas.

Que todos mis sueños hablan de ti y tus juegos.
Que en tus juegos hago trampas cuando quiero. Que en mis sueños te vas sin decir adiós y me lo tomo como un “volveremos a vernos”. Que suena el puto despertador y no tengo ganas de rutina, que seguiría contigo entre mis sabanas.

Oye, que me quedo media hora más drogándome con fantasías. Mañana lo dejo, lo prometo.


viernes, 25 de noviembre de 2011

Todo saldrá bien.


Y de repente te das cuenta de que no importa una mierda nada cuando la persona que más quieres en este mundo está mal.
Todo deja de tener importancia y los problemas, aquellos por los que se acababa el mundo dejan de tener sentido.
Y ahora es ella el único sentido de mi vida. Porque ella es la que está día tras día a mi lado, luchando junto a mi en los buenos y en los malos momentos. Apoyándome cuando nadie lo hace, rescatándome de todos los desastres que organizo, perdonándome cuando no me lo merezco. Porque desde luego no me lo merezco, en cambio ella se merece absolutamente todo.
Y es entonces cuando te das cuenta de que sin ella nada merece la pena, la vida sin su felicidad se vuelve como el día más lluvioso que podáis imaginar, como la canción más triste de este puto mundo, como la letra más melancólica que hayáis leído, y la melodía más dañina jamás creada.

Por eso todos deberíamos demostrarlas cada día todo esto y mucho más. Por eso y aunque nos cueste decir “te quiero” deberíamos hacerlo cada día, por mucho que nos cueste darle el beso de buenas noches que nos pide hay que dárselo. Porque os juro que no hay mayor impotencia que darte cuenta de lo mal que lo has hecho, de lo increíblemente gilipollas que has sido y que de echo, eres, y no poder volver atrás para cambiar las formas y mejorar tus palabras. Cuidadlas mucho, a ellas, a las madres y recordad que pase lo que pase son las que siempre daran la cara por vosotros, las que siempre estarán a vuestro lado queriendoos tal y como sois.




domingo, 20 de noviembre de 2011

Nunca se convirtió en siempre.


No entiendo cómo es eso de que lo nuestro ya te da igual. Supongo que es por eso de que “las cosas cambian”. Sin embargo, para mi gusto han cambiado demasiado. Estoy harta de lo que se ha convertido en siempre y antes fue nunca. Y por eso y aunque no es una buena excusa hoy a las tres de la tarde empecé por el tequila y borracha perdida me fui en búsqueda de un estanco, y de repente me di cuenta de que hoy es domingo y no hay nada abierto excepto los colegios. Menos mal que voté antes de haberme bebido media botella, sino hubiese cogido la papeleta mas cercana que estuviese sobre la mesa y la hubiese metido en el sobre.
Después de toparme con el cartel de “cerrado” del estanco de mi barrio, me he metido en un bar del que solo recuerdo que la maquina de tabaco esta detrás de la puerta y que es jodidamente incomodo porque tienes que ingeniártelas para abrir la puerta, comprar tabaco y luego cerrarla, no sé si de verdad será eso o es que iba muy borracha.
Cuando me he despertado a las ocho de este sueño de éxtasis embriagada por todos los vicios legales disponibles, me he dado cuenta de que nada había cambiado. Estaba en un banco de la plaza de Alonso Martínez y la gente reía a la vez que brindaba, yo sin embargo seguía con mi botella a medio beber bajo el brazo y sin nadie con quien brindar, aunque la verdad, tampoco tenía ninguna razón para hacerlo.



domingo, 13 de noviembre de 2011

Dos heridos graves.


El choque de las copas simulaba que había algo que celebrar pero en realidad no había nada que festejar, era un simple gesto de cordialidad, una vieja costumbre que teníamos. “Por nosotros”- dijimos con la boca pequeña; típica frases que utilizas cuando no sabes por qué brindar. Ese “nosotros” en este caso era mentira.
Y a veces nos mentíamos porque no queríamos darnos cuenta de la verdad. Pero ese día y en ese momento, en aquel restaurante de vino barato y velas del chino, me di cuenta de que todo lo que había alrededor me desencantaba. Pero más que ese lugar, al que nos habíamos acostumbrado a ir todos los viernes noche, el que me desencantabas eras tú. Me desencantaba la rutina y que ya no supiésemos que decirnos ni como mirarnos.
Pagamos a escote y salimos de aquel antro y me di cuenta de que al caminar hacia casa ni si quiera nos dábamos la mano. Así que torcí aquella esquina sin intención de que me vinieses a buscar y así fue. Un adiós a media noche empañado por el frio de la penumbra, lleno de miradas que no se encontraban, vacío de ganas, cargado de indiferencia, hueco de ilusión. 



You can't say we never tried.

jueves, 10 de noviembre de 2011

No hubo manera.


Nuestro viaje en tren fue rápido en todos los sentidos. Nos enfadábamos al llegar a cada estación y nos reconciliábamos en los lavabos acompañados del movimiento del tren. Mientras mis piernas rodeaban tu cintura pensaba en lo mucho que te odiaba por quererte tanto. 
Tus susurros se los llevó aquel tren dirección "ninguna parte"
Tu don de palabra provocaba que mi orgullo “inquebrantable” se deshiciese en cuestión de milésimas de segundo.
Nuestra bipolaridad sobrepasaba los limites establecidos y tan pronto nos odiábamos como nos queríamos.
Y hubo un momento en el que me perdí en aquella historia llena de estrategias y disculpas. Porque no te niego, que el movimiento del tren es lo que lo hacia excitante pero tanto vaivén me dio dolor de cabeza.

Acabamos por escuchar la música demasiado alta como para poder oírnos. 


domingo, 6 de noviembre de 2011

Un inmenso ruido envuelto en silencio.

Lo habría intentado con todas mis fuerzas te lo prometo. Y sé que mis promesas no valen mucho, me pase todo nuestro tiempo mintiéndote. Bueno, en realidad, te contaba verdades a medias. Quizá por miedo a perderte. Era absolutamente contradictorio porque te engañaba por miedo a tenerte. Y tú te pasaste todo nuestro tiempo mintiéndote a ti mismo. La verdad no sé que es peor si tanta farsa o tanto miedo.
Puedes seguir llenando tu vida de polvos fáciles. Seguiré llenando la mía de inseguridades. Sigue llenando tu vida de aire vacío de ilusión que yo llenaré la mía de esperanzas muertas. Sigue mintiéndote. A mí me cansaste con tanta hipocresía. Y si en algún momento pude quedarme, no cogiste ese tren. 




You gotta swim. Swim when it hurts.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Entre las ruinas del pasado y el placer del presente.


Mis botas están llenas de barro por mi mala costumbre de pisar los charcos que dejaste tras tu despedida. Me quede con la mirada seca de tanto llorar.
Los periódicos anuncian que vienen tiempos malos y estoy harta de oír hablar de la puta crisis y no escuchar tu voz de borracho arrepentido a las 6 de la mañana.
Las gotas de lluvia hacen demasiado ruido, voy a poner algo de música a ser posible que no hable de nosotros. 
Mi armario, igual de desordenado que siempre. Me he comprado para este invierno un par de sonrisas. Cuando haga limpieza voy a tirar las excusas, han pasado de moda.
Últimamente la sinceridad brilla por su ausencia, igual que las estrellas, esta puta contaminación de Madrid que no da paso ni a la luna.
Los excesos de melancolía caben en una copa de vino, para el orgullo necesito una botella, estoy entre el vodka o el tequila.
Los recuerdos se amontonan como la pila de libros que sujeta la cojera de mi mesa de estudio.
Nuestros cigarros, como nuestras palabras se consumieron en menos de cinco minutos.
Nos acostumbramos a reír mientras hacíamos el amor y ahora en mi habitación solo suenan baladas lentas acompañadas de mi respiración, la tuya se quedó en standby como todas las promesas que aún no cumplimos.
El “aún” denota mi estupidez, y el vodka o el tequila que las heridas no han cicatrizado. No por ti, sino por mi.  Todavía no he desecho mi maleta en ninguna casa ajena, no quiero colgar mis pensamientos en ninguna percha que no lleve mi nombre, no quiero meter mis sentimientos en cajones sin llave. Todavía...


Sé que no es mucho pero es lo mejor que tengo.


martes, 1 de noviembre de 2011

Te fuiste tan deprisa.

Me levanto con un cigarro medio encendido en la penumbra de la que fue nuestra habitación, me tropiezo con un cenicero lleno de colillas y dos botellas de cerveza a medio beber y me doy cuenta que de nuestra habitación esta llena de trampas y mentiras. De promesas a medio cumplir, y e miles de papeles a los que se le caen las letras por nuestra puta inconstancia.
La desgana la observo en la cama perfectamente hecha y ya no huele a sexo ni tampoco a ti. Me miro la espalda y no tengo ni un rasguño, ni una marca, ni tan si quiera un indicio de que algún día aquel gélido rincón fue nuestro, tú ya no estas, tampoco tus cosas. Y resulta que la mierda a la que nos acostumbramos acabo por destruirnos. Dejando únicamente tu jodido recuero en cada una de las esquinas de esta puta habitación.
Me mudo, que es invierno y hace frio, y ya ni las mantas me abrigan porque aun conservan tu fragancia. Y la habitación desordenada que nos dejaba sin aliento se ha convertido en un puto iglú.



sábado, 22 de octubre de 2011

Nunca digas nunca, pero nada es para siempre.



No puedo llegar a ti, ni el sol llega a ti. Tus persianas no dejan paso ni a un jodido rayo que se cuela por alguna rendija despistada que se quedó abierta por si acaso decidías romper la barrera que nos separaba. Busco frases tristes pero sin lágrimas que descifren tu historia, pero cada uno de tus gestos desconciertan a mis intentos de adivinanza. Quiero saber hasta el detalle más secreto que escondes bajo esa sonrisa de misterio, quiero saber hasta la espina más profunda que ocultas debajo de tu piel, hasta la mentira más grande que se te haya ocurrido inventarte.
Quiero conocer cada uno de los lunares de tu cuerpo y a los fantasmas del pasado que te  quitan el sueño.
No quiero que abras la persiana de golpe, si la fuerzas acabará por romperse, pero ábreme cada día una de tus rendijas para que pueda colarme en tu vida despacito, por si algo no funciona desaparecer de la mañana a la noche, igual que el sol o si lo prefieres, de la noche a la mañana, como la luna.
Ábrela y vuélvela a cerrar, juguemos al tira y afloja, vivamos una historia de montaña rusa, pero sin relatos de terror en los que la atracción se descarrila y sale en los telediarios "cuatro muertos y uno en estado muy grave", hagámoslo como en las novelas épicas de la Edad Media, con el romanticismo de Bécquer y la retórica de  cualquier escritor de este planeta.
Déjame entrar poquito a poco, prometo quedarme si sigo riéndome con tus chistes fáciles, prometo marcharme si no encuentro palabras que rimen con nosotros.


jueves, 20 de octubre de 2011

Llueve y hace frío.

Te veo a través de la ventana dando vueltas alrededor de una farola que acaba de alumbrarse. Y pienso que esto es totalmente absurdo, yo sin poder dormir y tú sin saber qué hacer.
Al encenderse la farola corres y te metes en la esquina más oscura de toda la calle, pero sigo viéndote con tu capucha, tiritando de frío y yo, permanezco sentada sobre la cama con las cortinas entre abiertas y me quedo quieta y tú continúas dando vueltas. Puto orgullo. Miras hacia arriba y tengo el estúpido impulso de cerrar las cortinas. Pero al rato vuelvo a ir y tú ya te has ido. Puto orgullo.
Y nada, si quieres podemos seguir jugando al gato y al ratón…
Que ya lo sé, que si no arriesgas no ganas, pero he perdido tanto que no sé que va a ser de mi si vuelvo a perder.
No quiero tocar fondo y tu sólo me ayudas a ratos y ya no quiero un día, ni un rato, los quiero todos. Ya no quiero una canción, quiero todo un concierto y lo quiero con sus momentos de esplendor, pero también con sus desafines, lo quiero con su música pero esta vez, también con su letra. 
Me cansé de bailar sin entender demasiado bien lo que decían tus canciones. 


But it was you I was thinking of.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El pasado es como un día malo.


Eso es, un día que se escapa y a la vez se queda ahí como el polvo escondido en una esquina que nunca te acuerdas de limpiar, como ese abrigo que tienes desde hace años en el armario y te da pena tirarlo por pura nostalgia, por puto cariño. Y lo dejas a pesar de que esté viejo o roto. Sin embargo un día te da por poner tu casa patas arriba, limpiar el polvo de la esquina y tirar ese abrigo que tanto te gustaba, y por fin comprendes que ya no va contigo, ni si quiera te reconoces con él, simplemente forma parte del pasado.

Hace días me dio por entender que todos mis actos se contradecían con mis pensamientos y no te encontraba por ningún lado.
Está claro que tirar aquel abrigo ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, y si estás leyendo esto es probable que no lo entiendas, y te preguntes que coño hago hablando de un abrigo y por qué de repente me da por hacer limpieza. Nunca entendiste mis metáforas pero ya no estamos hablando de ti. Las maletas se han ido con tus miedos y yo no tengo espacio en el armario para acumular tanta mierda.

Está claro, que fuiste mi presente, pero hoy eres mi pasado.  Y como te digo ya no estamos hablando de ti.

A todo esto, me encantó el paseo por Madrid.



martes, 18 de octubre de 2011

No me encuentro ni yo misma.


Me jode estar buscándote a todas horas en todos sitios.
Te busco en el metro, atenta a que entres justo en el vagón en el que yo me siento.
Te busco en el murmullo de la noche y en el caos del día.
Los viernes te buco en cualquier garito de esta puta ciudad pero nunca coincidimos.
Te busco hasta en mi cama deseando que aparezcas a mi lado y echemos un polvo que nos deje destrozados.
Por buscarte te busco hasta en mi soledad a las tres de la mañana y me “consuelo” pensando que algún día te encontraré en algún sitio que no sea mi cabeza, porque parece ser en el único lugar en el que coincidimos últimamente.
No sé si habrás notado que te busco con la mirada, pero cuando estás nunca me atrevo a llevarte a un lugar desierto donde el calor haga que nos quitemos la ropa. Y el frio, que no dejemos de abrazarnos hasta que acabemos fatigados de tanto jugar al puto escondite.  Ríndete tú que a mi me gusta que me encuentren. 


lunes, 17 de octubre de 2011

Locura transitoria


Me gusta jugar al despiste. Me gusta aparentar indiferencia y alegría, pero eso no significa que sea impasible o nunca esté triste.  Me contradigo sobre todo por inseguridad. Y me encanta el “ni contigo, ni sin ti” por puro dramatismo.
Miento y al final reviento, y se descubren mis misterios por mi frenética ingenuidad. Soy cambiante y quiero encontrar la constante que resuelva la ecuación que me persigue ya desde hace tiempo. Y respecto al tiempo te diré que si me ha hecho cambiar ha sido para perderme aún más. Pensé que me haría madurar, pero no sé lo que quiero, ni tampoco lo que no quiero. O quizá si lo sepa pero no soy capaz de decirlo en voz alta, por no escuchar las palabras que tanto miedo me da oír. No sé, solo quería advertirte de otro de nuestros problemas: soy puro caos e indecisión. 

domingo, 16 de octubre de 2011

No quiero averiguar el cómo, prefiero entretenerme en el qué.

Fue tu forma de mirarme y el lunar que escondías debajo de la camisa. Fue tu manera de sonreírme y cuando empezaste a contarme todo lo que hacías.
Fue contradictorio  y a la vez excitante. Porque a pesar de las negativas, los dos lo sabíamos. Si, había mas desventajas que ventajas, probablemente nos equivocáramos, pero los dos lo sabíamos. Los inconvenientes podrían a los aciertos, pero sabes, nos unen más cosas de las que nos separan, seguramente ese sea el mayor de nuestros problemas y ese es mi miedo: no poder soltarnos.

Seguiré contándote cada uno de nuestros problemas, los motivos por los que debemos alejarnos, las razones por las que  esto puede llegar a ser peligroso. Espero que sepas manejar la situación, yo voy a ser incapaz.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Lo deje olvidado entre las decepciones y el dolor.


Y llega un momento en el que hay que dejar de tener miedo y enfrentarse a los fantasmas del pasado. Porque está bien lo del escudo, pero ¿es eso lo que realmente quieres? Al principio crees que si y te aferras a esa idea, no la sueltas, no te fías, no te crees nada, y estas rota y te dejó rota, te destrozó, pero sabes que no cambiarias absolutamente nada si pudieses retroceder. Y supongo que sigues así hasta que llega una persona que te hace vibrar y aunque no sepas muy bien quien es, de alguna u otra forma lo sabes, sabes que puede ser, que puede ser que algún día te desarme y vuelvas a ser quien siempre fuiste.

Anyway the thing is what I really mean, yours are the sweetest eyes I've ever seen.

lunes, 10 de octubre de 2011

Se acabó el juego y la incertidumbre.


Me han contado que te escondiste entre las sábanas para olvidar mi mirada pero no te diste cuenta de que ahí seguía mi fragancia. Me contaron que rompiste las fotos y borraste los mensajes, pero aun así los recuerdos no pudieron escapar. Me dijeron que quemaste los “te quiero” y ahogaste cada uno de mis besos. Sé que te marchaste lejos y decidiste guardar silencio. No me importa demasiado todo esto, de echo no me importa. Solo hay un inconveniente, olvídame pero no lo hagas a medias, hazlo de verdad. Yo no quiero marcharme de tu vida pero te doy permiso para que tu te vayas de la mía. Destruye las cenizas para que no vuelvan a arder.